Siento que dentro de todas las locuras que pasan por mi cabeza en este momento, no es tan descabellado el hecho de pensar sobre la muerte y el nacimiento.
Creo que es una decisión completamente personal e intransferible, por tanto no considero que deba haber un juicio valorico de que si se debe o no se debe hacer o tan solo pensar en ello.
Somos tan dueños de nuestros actos, como responsables por sus reacciones, de esta forma lo pensado no debiese ser visto por el resto más que desde una mirada externa antes que denotar algún tipo de contra reacción a ellos o una crítica imparcial.
La eutanasia, vista desde el punto de vista de algún grupo un tanto más fanático, como por ejemplo los religiosos, quienes creen que la vida se debe a Dios, por tanto él y solo él tiene el derecho de quitarla, sin embargo a mi personal manera de ver, creo que en tal caso debiese ser tu madre la que gobernara ese acto, pero la raza humana pasa por el juicio valorico antes de ver los motivos de por qué las personas llegan a ese tipo de decisiones, gracias a los años y años de vivir en base a paradigmas y doctrinas basadas en estos mismos juicios moralistas.
Si bien, ya nombrar a la muerte suena tétrico y quizás manipular su acción suene aun peor, pero por qué no plantearse lo siguiente; ¿no es acaso preferible dejar que el ser sufriente en este caso, decida sobre su propio destino, ya sea este morir junto a su familia o en completa soledad cuando lo estime y dominar completamente la situación, poniéndole fecha y hora a su deceso? Pues bien, hagamos el mismo ejercicio respecto a la creación, acaso no es “correcto”, y usare los mismos términos que el común de las personas, dejar que sea la misma mujer creadora quien decida si es o no el momento, si es o no conveniente, si solo fue un error de fechas, aun mas me atrevería a lo siguiente, si será o no digna la vida del neonato al momento de pasar a ser un “ser”, sabiendo quizás que tendrá complicaciones y problemas congénitos irremediables, claro desde mi punto de vista puede ser ella quien decida a cabalidad lo que hará con su creación, desde el momento en que formo parte de sus pensamientos, porque hasta que no se corte el cordón umbilical ese ser formara parte en un 100% de la persona de la cual depende que es su madre, incluso es más, hasta que no tenga el criterio y discernimiento necesario para seguir en sobrevivencia por sí mismo, diría yo.
La vida es lo que uno desea que sea; es algo que cada uno forma día a día cognitivamente y en forma deliberada llenando su mundo de ideas o de técnicas de sobrevivencia, tal como en la selva, y así es como también al ser dueño de tus actos eres completo responsable de las reacciones de estos mismos, o más bien aprender a vivir con ellos sin que sean una carga emocional que debilite el camino hacia el éxito, como es el común en la sociedad que al ver los problemas no hacemos más que quejarnos, llevando la cruz y martirizándonos además de culpar al resto de nuestras frustraciones y trancas emocionales, culpamos a nuestros padres a nuestro entorno social incluso a nuestra educación. Si no valorizamos lo que realmente es importante en estos casos que es echarle una mirada a simple vista a nuestros errores y/o problemas, decidir cuáles son remediables o recuperables y aprender a vivir con el resto en caso de no serlo, como lo mencione anteriormente seremos infelices y viviremos de la frustraciones que cargamos diariamente por no saber vivir independiente de ellas. Ya que si los llevamos encima nos entorpecerán al momento de proyectar lo que realmente estamos solicitando y llevando a cabo, sin olvidar que lo más importante es solo darle una repasada para no quedar con el fantasma de este y que nos frustre, el pasado es pasado y no se puede remediar, sin embargo el consuelo es la enseñanza de la cual, aplicando la autonomía de libre pensar hará que no volvamos a tropezar con ese mismo error en el futuro, y ese es el punto fundamental del siguiente escrito, los seres humanos, los seres vivos en general somos o “deberíamos” ser completamente independientes y libres pensadores llegando a tener nuestras propias formas, nuestras propias características únicas, teniendo solo el “molde” externo que nos generaliza, pero el resto debe ser único tal como nuestras huellas o los copos de nieve, libres de pensar además de decidir y discernir, de plantear y vivir. Que desde el momento en familia sea algo que no denote el apego emocional dentro de lo que propiamente queramos no que se nos sea impuesto, como el ejemplo de una madre que inherentemente le comenta a su hijo, manipulando su reacción como lo siguiente; que está convertida en una ermitaña al pasar sus días en soledad, y que claro para que tiene hijos si jamás la visitan o esperando recibir incluso, ayuda monetaria de manera autoritaria además de gobernar sus actos por medio de la crianza de sus nietos, creando frustraciones y culpas innecesarias en estos que serán traspasadas de generación en generación.
Dentro de las funciones del ser humano es valerse por sí solo, incluso al tener algún tipo de deficiencia física o mental, acción de querer superarse de manipular la vida misma, y con este tema vuelvo al discernimiento de la madre si cree que es una “buena acción” otorgarle la vida a un ser que no podrá valerse por sí mismo en un futuro quizás incluso dependiendo ya no de ella sino de otro delegado al momento de ella fallecer, y en esto si es o no criticable el hecho de que este ser dictamine la posibilidad de morir en forma digna, premeditadamente o en forma natural.
Pero así como está la elección de no darle la vida o de decidir sobre su muerte, también está la de otorgarle ésta y vivir el presente cada día junto a él hasta que ya no de mas su sistema y éste muera en forma natural, después de haber vivido y disfrutado aprendiendo a vivir con ello y sin que entorpezca el mismo camino hacia su éxito, que en este caso es netamente espiritual, aplicando el otro ejemplo de saber llevar los problemas y/o errores.
De todo y para todo pero siempre con el mismo principio, la libertad que no debiese ser un derecho ni un privilegio, sino más bien, un simple acto como respirar, pestañear, comer o dormir, cosas que el ser humano no puede dejar de hacer.
Que seamos dueños de nuestros actos y nuestros pensamientos, o por lo menos que lo tengamos presente dentro de nuestra vida cotidiana puede ya parecer una utopía, desilusionante para algunos o alentador a promover para otros.
Sea cual sea la decisión, lo importante es que sea propia y después de pensarlo y repensarlo, no inducida ni menos premeditada por un tercero o más de alguna persona extraña.
++ luna al atardecer ++
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